Crisis total en las UPA de toda la provincia

Las Unidades de Pronta Atención están en crisis a lo largo y ancho de la provincia de Buenos Aires

 

Desde La Matanza a Quilmes y desde General Madariaga a Longchamps, las UPA atraviesan una fuerte crisis de desfinanciamiento y hasta el cierre de una. Recordemos que la ministra de Salud, Zulma Ortiz,  hace unas semanas anunció que “La UPA de Madariaga no existe más”. Sin embargo la institución aún cuenta con 42 profesionales, entre médicos, enfermeros, técnicos y ambulancieros, que por ahora no tienen una tarea específica.

“Esto, para el personal, es sumamente angustiante. Saber que están en un lugar sin poder atender a la gente, que es nuestra vocación, capacitándonos inclusive, pero no saber qué será de la vida de nosotros”, dijo a dicho medio Gabriel Quiroga, coordinador de la  la UPA 19, ubicada sobre la Ruta provincial 74.

Por otro lado, desde 2016, numerosas veces se denunciaron recortes de profesionales, precarización laboral, atraso en los salarios, falta de insumos y medicamentos en el UPA 5 de Longchamps.

Desde la municipalidad de Quilmes, que conduce el macrista Martiniano Molina, confiaron que “a la llegada de la actual gestión, la UPA no presentaba problemas edilicios”. Además aseguraron que se calcula que “tiene influencia sobre 250 mil” vecinos de Bernal Oeste, Quilmes Oeste, Solano, La Florida y los barrios IAPI y La Paz.

 

El ex ministro de Salud Alejandro Collia, aseguro que “hay claramente una intención política de destruir a las UPA de una forma mezquina, desleal y sin generar una alternativa”.

Los trabajadores de la UPA de Lanús, que depende del hospital Evita, vienen denunciando junto con los vecinos el proceso de vaciamiento que vive la institución, así como aprietes para que acepten retrocesos en sus condiciones laborales.

Mientras que en el año 2012 contaba con unos 18 médicos de guardia, hoy tiene un plantel de sólo 7. La institución nunca tuvo ambulancia (los choferes cumplían otras actividades de forma desvirtuada); y los médicos de guardia se ven obligados a hacer las veces de generalistas –frente a la falta de pediatras, ginecólogos o cirujanos– y a hacerse cargo de internaciones prolongadas frente al colapso del Evita. Esto mientras parte de la aparatología –como los respiradores– fue siendo llevada al hospital.

Este cuadro de situación lamentable se replica en toda la provincia, y la gobernadora Maria Eugenia Vidal aún no da señales al respecto.

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